alien alienado

Sin rumbo y a la deriva

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Naces.

Creces.

Siendo niño y adolescente, tu vida ha sido decidida de antemano por tus padres y el sistema: debes de dedicarte a estudiar. Pasan los años de colegio e instituto, todo el mundo hace lo mismo que tú y no hay nada con lo que comerse el coco, sobre todo si te va bien en los estudios.

Cuando alcanzas la mayoría de edad, continúas esa carrera educativa en la universidad. No obstante, es posible que a esa edad ya comiences a preguntarte hacia dónde va dirigida tu vida y si esa dirección tiene algo que ver con tus propias necesidades y apetencias personales.

El resto de tu vida, lo más probable es que dediques tu tiempo a esa actividad para la que te prepararon (siempre que tenga salidas laborales, cosa poco habitual en España)

Y finalmente, algún día mueres. Y en tu lecho de muerte quizás te plantees qué has estado haciendo toda tu vida: ¿lo que te apetecía o lo que te habían dicho que tenías que hacer?

La búsqueda de la felicidad es compleja y una de sus ramificaciones es qué hacer para poder vivir de algo que nos haga lo más felices posibles. La cantidad de horas de nuestra vida que dedicamos a la oficina debería plantearnos la cuestión de si nos hace feliz o si encaja con el proyecto de vida que queremos sacar adelante.

El problema es que las alternativas no siempre son fáciles. Se supone que hoy en día, el mero hecho de tener trabajo ya merece una celebración. No obstante, tener trabajo no es un sinónimo de felicidad y dedicarte a algo que te ilusione puede convertirse en una sucesión de retos difíciles de superar. El primero pasa por la autoevaluación, por descubrir qué cosas nos hacen sentir felices y realizados a la par que producir un beneficio económico que nos permita llevar una vida normal. A continuación habrá que estudiar los pasos para conseguirlo: ¿estudiar alguna otra carrera? ¿unas oposiciones? ¿un máster? ¿viajar al extranjero? ¿dejar tu trabajo actual para desarrollarte en una nueva área? ¿dedicar unos meses al autodescubrimiento, sin dedicarse a nada en particular?

Cuando tu única certeza es que lo que estás haciendo no es lo que te hace feliz y que esa situación no parece que vaya a cambiar a corto, medio o largo plazo, la única respuesta clara es que no puedes seguir haciendo lo mismo.

Hay que salir de la zona de confort, lanzarse al abismo… sin morir o arruinarse por el camino. Lo sé, todo esto son tópicos que no definen claramente el camino a seguir, pero estoy metido hasta el cuello en esta situación y quiero pensar que hay alguna salida.

Y es que no hay nada más duro que romper las cadenas en un mundo de personas esclavizadas por sus trabajos, los medios, las modas… y no saber qué hacer con esa libertad.

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